Son 214 km de costa extremadamente articulada, de relieve accidentado a causa de una serie de sistemas montañosos que caen abruptamente sobre el mar formando acantilados rocosos que le dan un aspecto adusto y salvaje –de ahí su nombre–, con calas y playas escondidas entre los salientes, donde los pinos llegan hasta la misma orilla. Sin embargo, hay algunos sectores –como el golfo de Roses o la playa de Pals y L'Estartit– con extensas playas de arena que rompen la unidad y confieren variedad al paisaje. Seguir...